October 19, 2009
Los archivos Berzin Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

Los archivos Berzin son una colección de traducciones y enseñanzas del Dr. Alexander Berzin relacionadas principalmente con las tradiciones mahayana y vajrayana del budismo tibetano.

September 30, 2009
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September 29, 2009
Las Treinta y Siete Prácticas de los Bodhisattvas, [budismotibetano.cl]

Fuente: http://www.budismotibetano.cl/enseas-budistas-mainmenu-57/476-las-37-practicas-de-los-bodhisatvas

1. En este momento cuando este navío difícil de obtener de libertades y fortunas ha sido obtenido, escuchar, reflexionar y meditar día y noche, sin detenerse, con el propósito de liberar a los demás y a uno mismo del océano de la existencia cíclica, es la práctica de los Bodhisattvas.

2. [La mente de] apego a los seres amados se agita como el agua. [La mente de] odio hacia los enemigos quema como el fuego. [La mente de] ignorancia que olvida lo que se debe adoptar y lo que se debe descartar está grandemente obscurecida. Abandonar la propia tierra natal es la práctica de los Bodhisattvas.

3. Cuando se abandonan los lugares dañinos, las emociones perturbadoras disminuyen gradualmente. Al estar sin distracciones, las actividades virtuosas aumentan de manera natural. Al estar con la mente lúcida, surge la certeza en el Dharma. Recurrir a lugares aislados es la práctica de los Bodhisattvas.

4. Los compañeros asociados por largo tiempo se separarán. La riqueza y las posesiones obtenidas con esfuerzo quedarán atrás. La conciencia, el invitado, abandonará la residencia temporal del cuerpo. Abandonar las cosas de esta vida es la práctica de los Bodhisattvas.

5. Cuando uno se asocia a [compañías malvadas], los tres venenos aumentan, las actividades de escuchar, reflexionar, y meditar declinan, y el amor y la compasión se extinguen. Abandonar compañías malvadas es la práctica de los Bodhisattvas.

6. Cuando uno se apoya en [los sublimes amigos espirituales], las propias faltas se extinguen y las propias cualidades aumentan como la luna creciente. Valorar a los sublimes amigos espirituales más que al propio cuerpo es la práctica de los Bodhisattvas.

7. ¿Qué dios mundano, atrapado él mismo en la prisión de la existencia cíclica, es capaz de proteger a otros? Por consiguiente, cuando uno busca refugio, tomar refugio en las confiables Tres Joyas es la práctica de los Bodhisattvas.

8. El Conquistador dijo que todo el insoportable sufrimiento de los tres reinos inferiores es el fruto de las acciones negativas. Por consiguiente, no realizar nunca actos negativos, aún a costa de la propia vida es la práctica de los bodhisattvas.

9. El placer del mundo triple, es como una gota de rocío en la punta de una brizna de pasto, se extingue en un solo instante. Trabajar con ahínco en pos del estado supremo de liberación inmutable es la práctica de los Bodhisattvas.

10. Cuando las madres que han sido buenas con uno desde tiempo sin comienzo están sufriendo, ¿de qué sirve la propia felicidad? Por consiguiente, generar la mente iluminada con el propósito de liberar a los seres infinitos en número, es la práctica de los Bodhisattvas.

11. Todo el sufrimiento sin excepción viene de desear la propia felicidad. Los Budas perfectos surgen de la mente altruista. Por consiguiente, intercambiar completamente la propia felicidad por el sufrimiento de otros es la práctica de los Bodhisattvas.

12. Aún si otros, influenciados por gran deseo, roban toda nuestra riqueza o hacen que otros lo hagan, dedicarles nuestro cuerpo, posesiones, y virtudes (acumuladas en) los tres tiempos es la práctica de los Bodhisattvas.

13. Aún si otros cortan nuestra cabeza cuando uno no tiene culpa alguna, tomar sobre uno mismo todos sus actos negativos por el poder de la compasión es la práctica de los Bodhisattvas.

14. Aún si alguien difunde a través de los billones de mundos, todo tipo de comentarios ofensivos acerca de uno, hablar uno mismo de las cualidades de esa persona con una mente amorosa es la práctica de los Bodhisattvas.

15. Aún si, en medio de una reunión pública, alguien expone faltas y habla mal de uno, rendir homenaje humildemente a esa persona, y percibirla como un amigo espiritual es la práctica de los Bodhisattvas.

16. Incluso si alguien a quien uno ha cuidado con afecto como a su propio hijo nos considera su enemigo, apreciar a esa persona con tanto cariño como lo hace una madre respecto de su hijo enfermo es la práctica de los Bodhisattvas.

17. Incluso, si influenciado por el orgullo, un igual o un inferior nos trata con desprecio, ponerlo respetuosamente como un Gurú en alto de la propia cabeza es la práctica de los Bodhisattvas.

18. Aunque uno pueda tener una vida de pobreza, siempre maltratado por otros, afligido por enfermedades peligrosas y espíritus malignos, no tener temor y tomar sobre uno mismo todas las acciones negativas y sufrimiento de los seres es la práctica de los Bodhisattvas.

19. Aunque uno pueda ser famoso y reverenciado por mucha gente u obtenga riquezas como las de Vaishravana, ser humilde al darse cuenta que la riqueza mundana no tiene esencia, es la práctica de los Bodhisattvas.

20. Si los enemigos externos son destruidos sin que uno haya sometido al enemigo del propio odio, los enemigos solo aumentarán. Por consiguiente, someter la propia mente con el ejército del amor y la compasión es la práctica de los Bodhisattvas.

21. Por mucho que los placeres de los sentidos se disfruten, tal como ocurre cuando (se bebe) agua salada, el ansia (por ellos) seguirá aumentando. Abandonar de inmediato lo que sea que haga surgir aferramiento y apego es la práctica de los Bodhisattvas.

22. Las cosas aparecen y cómo aparecen depende de la propia mente. Desde el comienzo, la naturaleza de la mente esta libre de los extremos de las fabricaciones (conceptuales). Sabiendo esto, no involucrar la mente en la dualidad sujeto-objeto es la práctica de los Bodhisattvas.

23. Cuando encontramos objetos sensoriales placenteros, aunque aparecen bellos como el arco iris en el verano, no considerarlos como reales y abandonar el aferramiento y el apego es la práctica de los Bodhisattvas.

24. Los varios sufrimientos son como la muerte de un niño en un sueño. Al tomar las apariencias ilusorias como reales, uno se agota. Por consiguiente, al encontrar circunstancias desagradables, verlas como ilusorias es la práctica de los Bodhisattvas.

25. Si es necesario dar incluso el propio cuerpo cuando uno aspira a la iluminación, ¿que necesidad hay de mencionar los objetos externos? Por consiguiente, practicar la generosidad sin esperar algo a cambio o resultados kármicos (positivos) es la práctica de los Bodhisattvas.

26. Si al carecer de conducta ética, uno falla en lograr el propio propósito (beneficio), la aspiración de lograr el propósito (beneficio) de otros es algo que da risa. Por consiguiente, mantener una conducta ética libre de aspiraciones respecto de la existencia mundana es la práctica de los Bodhisattvas.

27. Para los Bodhisattvas que desean la riqueza de la virtud, todos los que hacen daño son como un tesoro precioso. Por consiguiente, cultivar la paciencia libre de hostilidad es la práctica de los Bodhisattvas.

28. Incluso los escuchas y los victoriosos nacidos de sí mismos, quienes logran su propio beneficio, trabajan como si estuvieran apagando un fuego en sus propias cabezas. Al ver esto, emprender un esfuerzo diligente – la fuente de todas las buenas cualidades – por el beneficio de todos los seres es la práctica de los Bodhisattvas.

29. Habiendo comprendido que las aflicciones, son destruidas por medio de la visión profunda unida a permanecer en el estado calmo, cultivar la concentración que trasciende perfectamente las cuatro (absorciones) sin forma, es la práctica de los Bodhisattvas.

30. Si uno carece de sabiduría, es imposible lograr la perfecta iluminación por medio de las cinco perfecciones. Así cultivar medios hábiles junto a la sabiduría que no distingue entre las tres esferas, es la práctica de los Bodhisattvas.

31. Si teniendo la (mera) apariencia de un practicante, uno no investiga las propias fallas, es posible que uno actúe de una manera contraria al Dharma. Por consiguiente, examinar las propias fallas y abandonarlas, es la práctica de los Bodhisattvas.

32. Si influenciado por las aflicciones, uno señala las faltas de otro Bodhisattva, uno mismo se disminuye. Por consiguiente, no hablar de las faltas de aquellos que han entrado al Gran Vehículo es la práctica de los Bodhisattvas.

33. Debido a que la influencia de ganancia y respeto, ocasiona disputas y la declinación de las actividades de escuchar, reflexionar, y meditar, abandonar el apego a las casas de los amigos, relaciones y benefactores es la práctica de los Bodhisattvas.

34. Debido a que las palabras hirientes perturban la mente de los otros y hacen que la conducta del bodhisattva se deteriore, abandonar las palabras hirientes que son desagradables a otros es la práctica de los Bodhisattvas.

35. Cuando uno se acostumbra a las emociones perturbadoras tales como el deseo, es difícil superarlas con antídotos. El armarse a sí mismo con el arma-antídoto del estar alertas (y recordar lo que debe hacerse), para destruir las emociones perturbadoras en el primer momento en que aparecen, es la práctica de los Bodhisattvas.

36. En breve, respecto de cualquier conducta en que uno se involucre, uno debe preguntarse, “¿Cuál es el estado de mi mente?”, ya que lograr el propósito (beneficio) de otros por medio de mantener constantemente la vigilancia y el darse cuenta es la práctica de los Bodhisattvas.

37. Para eliminar el sufrimiento de los seres, infinitos en número, por medio de la sabiduría (que realiza) la pureza de las tres esferas, dedicar las virtudes logradas al hacer tal esfuerzo en pos de la iluminación es la práctica de los Bodhisattvas.

June 3, 2009
Lama Yeshe Wisdom Archive

The Lama Yeshe Wisdom Archive (LYWA) is the collected works of Lama Thubten Yeshe and Lama Thubten Zopa Rinpoche. The Archive was founded in 1996 by Lama Zopa Rinpoche, its spiritual director, to make available in various ways the teachings it contains. Distribution of free booklets of edited teachings is one of the ways.

April 22, 2009
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No creas nada porque lo hayas oído - aun de los sabios- o lo hayas leído en algún libro. Créelo sólo si se corresponde con tu propia experiencia. Siddharta Gautama.

De la infancia recogí alegrías (supongo), amistades (pasajeras), probablemente llantos (muchos), del colegio mis primeros pasos en el conocimiento, de la universidad mas conocimiento e ideas (ajenas algunas, asertivas otras, ideas mías o de nadie, ideas) poesía y matemática (ampliamente las dos cosas que más amé y disfrute, que lloré y gocé) del trabajo y las experiencias laborales gente nueva, otro poco de ideas, mi paternidad: la nueva mía y la que viajó -en el medio día del mes de octubre se nace y se muere - …

En fin, la cita de arriba me lleva a la inevitable deducción de que no importa cuánto y cómo aprendamos ‘cosas’, las que perduran y ‘forman’ parte tuya son sólo aquellas que se alinean con tus experiencias, entendí finalmente que para “juntar las manos, éstas deben estar vacías” y que hay que dejar para obtener: no puedes pasarte la vida reclamando porque te falta ropa nueva, si tu closet está lleno de ropa antigua y que ya no usas: vacíalo y obtendrás. Ya no me satisface el principio activo del conocimiento por el conocimiento, eso de que más ideas son menos ignorancia tampoco… entonces qué? La diferencia sustancial entre conocimiento y sabiduría es que en la segunda ponemos en práctica lo conocido, así de simple y así de elocuente.

Este blog va a cambiar, deja lo negro por lo blanco, tal como dejé los hábitos y costumbres universitarias que me hartaron, laboralmente hablando primero, espiritualmente después… y mutará no tan sólo para dejar de ser lo que es, lo hará para ser mejor, porque ese es el verdadero cambio no existe otro cambio, no existe otra transformación, todas deben ser mejores…

Estoy mutando, y ésta ya no es una mera ‘idea’, es una experiencia, estoy mutando, y ésta no es una ilusión, estoy vaciando mis manos

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— hsigrist

http://yoganatural.blogspot.com

El dzogchen es un sendero de sabiduría completo de principio a fin que no necesita, en consecuencia, recurrir a otro tipo de prácticas yóguicas, sútricas o tántricas. Lo fundamental en el dzogchen es el reconocimiento del llamado estado natural de la mente y acostumbrarse a dicho reconocimiento en todas circunstancias. No existe más misterio ni otro método. Tan sólo la Gran Relajación en lo que es, tachonada con la apertura de corazón que proporciona la devoción y la gracia del Linaje de la Mente.

Sin embargo, hay que saber reconocer el estado natural de la mente. Para ello, en un principio suele utilizarse la fijación de la mente en la sílaba A, que representa el estado primordial. Tras alcanzar la debida estabilidad mental, uno pasa a buscar la conciencia, el sujeto o la mente que está prestando atención a dicha sílaba.

Tras buscar exhaustivamente suele constatarse que es imposible localizar directamente al yo, la mente o la conciencia que está observando la sílaba A y es esta misma ausencia de localización definitiva la base del trabajo contemplativo. El sujeto —o la mente— no puede ser convertido en objeto, y mucho menos en un objeto de concentración. Lo mismo que atañe al pensador ocurre con cada una de nuestras percepciones, sensaciones y pensamientos.

¿De dónde vienen los pensamientos? ¿Dónde permanecen? ¿Adónde se dirigen? La respuesta que demos a estas preguntas no puede ser intelectual sino una captación directa del asunto. Ése sería el primer paso a dar en el dzogchen, es decir, localizar el lugar de origen, permanencia y desaparición de los pensamientos y también, repitámoslo una vez más, del pensamiento del yo o el pensador. Como decíamos, después de investigar infatigablemente una y otra vez es imposible localizar de una manera definitiva al pensamiento ni a quien lo busca.

El yo no está ni dentro ni fuera del cuerpo. Se comienza a comprender entonces que la mente es tan vacía como el espacio del cielo. Sin embargo, no se trata, repetimos, de una comprensión intelectual o una cuestión de mera aceptación o de ciega devoción. La investigación de la naturaleza de la mente debe ser tan minuciosa como alguien que tratara de moler un hueso hasta reducirlo al polvo. Todas las posibilidades deben ser agotadas.

No podemos contentarnos con una respuesta superficial, leída o prestada, sino que debemos obtener una percepción directa de la realidad. Es necesario investigar hasta determinar completamente y sin lugar a dudas que todos los pensamientos emergen del estado vacío y claro carente de pensamientos, permanecen en dicho estado y se disuelven en él. Una vez que se alcanza dicho reconocimiento, ya no hace falta seguir buscando ni analizando los pensamientos, sino tan sólo permanecer en este reconocimiento. Ya no hay que cambiar nada ni seguir investigando. Todo emerge, permanece y desaparece sin obstrucción ni apego en la claridad natural de la mente.

También se aconseja observar el espacio que aparece naturalmente entre los pensamientos. Es de ese espacio de donde surgen todas nuestras experiencias. No se trata de forzar esos intervalos o claros mentales que tienen lugar de manera natural. Cuando permitimos que los pensamientos discurran libremente, aparecen naturalmente pausas en el flujo mental. Ese estado de vacuidad y no-pensamiento no es el objetivo del dzogchen, sino que constituye lo que se denomina la base de trabajo. Una vez hemos constatado la naturaleza vacía y clara de los pensamientos y el pensador, sólo hay que permanecer en dicha comprensión.

El reconocimiento de dicho estado se conoce en la tradición budista como “reconocimiento del dharmakaya”, aunque también se denomina el descubrimiento de la base o de la verdadera naturaleza de la mente. Padmasambhava afirma: “Hay que dejar la mente relajada, pura, fresca y libre de focalización, sin tratar de centrarla en algo externo ni concentrarla internamente”. La metaexperiencia del estado natural no es fruto directo de la búsqueda ni del esfuerzo. Es absurdo afirmar que uno practica dzogchen. El estado natural, no lo olvidemos, es impracticable, aunque el agotamiento de todos los fenómenos es uno de los medios para propiciar el claro mental imprescindible para su reconocimiento.

Otro de los medios —no sólo posible sino imprescindible— para que tenga lugar ese claro mental es la devoción. El agotamiento de todos los fenómenos está muy relacionado con la entrega y la rendición. En palabras del maestro Lopön Tenzin Rinpoche, el dzogchen sin devoción tan sólo es un entretenimiento intelectual. Tradicionalmente, la devoción ha ocupado un lugar central en este sistema. No obstante, hay que comprender bien en qué consiste la devoción para que ésta no acabe convirtiéndose en un culto a la personalidad del maestro. De cualquier modo, un camino sin corazón es un camino amputado. Tampoco podemos que olvidar que, en el dzogchen, el concepto de práctica contemplativa es sensiblemente diferente al del resto de vehículos budistas, por no hablar del tipo de meditación preconizado por otros sistemas espirituales, ya que se insiste en la no-práctica y la no-meditación espontánea o carente de artificios.

Tal como explica el maestro Buddhaguhya: Las acumulaciones de mérito y de sabiduría, la quietud mental, la purificación de los hábitos, no son sino clavos de fijación: en el espacio primordial no hay nada a lo que aferrarse ¡Por tanto, cualquier artificio es superfluo! Enderezar la espalda, cruzar las piernas, todos los métodos físicos artificiales no denotan sino un profundo apego hacia el propio cuerpo. ¡Sitúa todos los artificios en el espacio sin forma! La naturaleza de la mente carece de principio u origen; similar al cielo, no puede ser hallada mediante la búsqueda.

El despertar no-nacido no se halla supeditado a causas ni condiciones. Sin embargo, la no-práctica o la no-acción sólo son aplicables a partir del reconocimiento del estado natural de la mente. En muchas ocasiones las enseñanzas del dzogchen y el mahamudra esencial hablan de la “mente ordinaria”, una expresión que se refiere al hecho de no corregir la naturaleza de la meditación ni de buscar ningún estado de conciencia especial. Por eso, no es posible identificar la mente ordinaria con la conciencia ignorante. La llamada mente ordinaria es otro de los nombres del estado natural de la mente .

El maestro Savari sostiene: Puesto que la mente ordinaria es la simplicidad natural, no la manipules con elaboraciones conceptuales. La pura naturaleza de la mente no necesita cambio alguno. Permite, pues, que la mente permanezca en su estado natural sin tratar de adherirte a ella ni de trascenderla. Y Milarepa proclama: Habiendo permanecido continuamente en la mente ordinaria he olvidado la ilusión de la ignorancia. Abundando en lo anterior, El rey creador de todos los fenómenos, un tantra-raíz del dzogchen ofrece los siguientes diez puntos, denominados técnicamente las “diez ausencias” (med pa cu):

  1. No hay visión en la que meditar
  2. No hay ningún compromiso (samaya) que respetar
  3. No hay una determinada cualidad espiritual que desarrollar
  4. No hay mandala que crear
  5. No hay ninguna iniciación que recibir
  6. No hay sendero que seguir
  7. No hay niveles de realización (o bhumis) que recorrer
  8. No hay ninguna conducta específica que se deba adoptar o abandonar
  9. Desde el sin principio la sabiduría natural permanece libre de obstáculos
  10. La perfección espontánea está más allá de la esperanza y el temor

Fuente: Dzogchen, Oshogulaab por  Tulku Urgyen Rinpoche.

La Esencia de la mente es primordialmente vacía y desarraigada por lo tanto el Buda dijo, “dense cuenta del vacío de su mente”. El darse cuenta del vacío significa comprender y ver en realidad que nuestra mente esta vacía, sin fundamento y desarraigada. Esa es su esencia, su identidad - pero ¿cuál es su naturaleza? Es la capacidad de saber. En el caso del Buda el saber se llama sabiduría omnisciente. Ahora mismo, en este mismo instante ¿no tenemos la capacidad de conocer y sentir? En este mundo, solo hay algo que puede saber, sentir y comprender, y eso es la mente de los seres sintientes. Solo la mente puede hacer esto. En pocas palabras, el Buda enseño que debemos darnos cuenta del significado del vacío.

Reiterando, la cualidad vacía esta libre de los ocho conceptos limitantes; es primordialmente vacía, desarraigada. La analogía utilizada es el espacio, porque el espacio no puede ser creado. El espacio no es algo que hacemos. La luz del sol es la metáfora para la cualidad de darse cuenta; tampoco hay alguien que haga la luz solar. Es espontánea y naturalmente presente. El espacio y el sol son por siempre inseparables. El sol no puede ir a algún lugar fuera del espacio. El significado al que esta analogía se refiere con relación a nosotros es que nuestra esencia es vacía, y por naturaleza se da cuenta. Esta capacidad es la unidad de ser vacío y darse cuenta. El reconocer y darse cuenta de esto es el auténtico corazón de los ochenta y cuatro mil aspectos del Dharma.

De acuerdo con el método tradicional del Budismo Tibetano, el estudiante comienza su práctica con los cuatrocientos o quinientos mil preliminares en la manera correcta y apropiada. Entonces el o ella prosiguen con su práctica del yidam en las etapas de generación, recitación y completación. Después de eso, el practicante es introducido a la verdadera visión del Mahamudra y Dzogchen. La secuencia es presentada convencionalmente en este orden: primero remueves tus oscurecimientos, después impregnas a tu ser con bendiciones; finalmente eres presentado con la cara natural de la conciencia. Estos días, sin embargo ¡los estudiantes no tienen mucho tiempo! Asímismo, los maestros no permanecen en un mismo lugar ni enseñan continuamente. He escuchado que en la actualidad varios maestros primero dan la instrucción de “señalamiento” (pointing-out) iniciando a la gente en el punto principal de la práctica y después enseñan los preliminares. La visión y la conducta pueden así ser adaptados al tiempo y a las circunstancias. En el mundo contemporáneo, hay una creciente apreciación e interés por el Budismo. Esto se debe a que la gente está mejor preparada y es más inteligente. Cuando los maestros y alumnos no cuentan con el tiempo para estar juntos, no hay oportunidad para repasar toda la secuencia de enseñanzas. Yo también acostumbro a dar toda la serie de enseñanzas completas de una sola vez. Un proverbio, de donde vengo, dice: “El sabio puede incluso encontrar veracidad en las palabras de un pilluelo”. Este enfoque de dar la esencia al principio y después enseñar el Ngöndro, la etapa de generación, la recitación del mantra y la etapa de completación, puede compararse con el abrir la puerta por completo desde un principio. Cuando abres la puerta la luz del día entra totalmente, así que mientras estás parado en la puerta, puedes ver la parte más recóndita del templo.

Algunos maestros budistas pueden decir de mí ¡cómo es posible que él trate de inmediato señalar la naturaleza de la mente sin hacer que los estudiantes atraviesen por el Ngöndro de la purificación de oscurecimientos y la acumulación de mérito! Algunos tendrán esta objeción, pero con todo respeto, no siento que sea incorrecto hacerlo. ¿Porqué? Porque estamos ahora en la Edad Oscura y hay una predicción que: “Al final de la Edad Oscura, las enseñanzas del Mantra Secreto estallarán como pólvora.” El mantra secreto aquí se refiere al Mahamudra y al Dzogchen.

Honestamente, si uno ha recibido las enseñanzas de la esencia de la mente y luego practica los preliminares al mismo tiempo que recuerda el reconocer la naturaleza de la mente, el efecto se multiplica cien veces, mientras que el practicar con samadhi puro multiplica el efecto cien mil veces. Combina los preliminares con el reconocimiento de la naturaleza de la mente y tu práctica será tremendamente efectiva.También puedes practicar los preliminares con simplemente una buena y sincera actitud, y esto por si mismo purificará definitivamente tu karma negativo. Pero una buena actitud en si misma no es suficiente como el verdadero camino a la iluminación. Si te dedicas a estas prácticas con una visión correcta del reconocimiento de la esencia de la mente, los preliminares se convierten en el real camino a la iluminación. Si tienes una pintura de una vela ¿puede alumbrar el cuarto? ¿No será mejor tener una vela real encendida generando luz real? De la misma manera cuando practicamos tomar refugio, el refugio verdadero es el tomarlo libre del triple concepto de sujeto, objeto y acción. Lo mismo sucede con la actitud del bodisattva; el verdadero estado de la mente despierta, la bodhichitta ulterior, está libre de asir el triple concepto. Asímismo sucede con la práctica de Varjasattva, la ofrenda del mandala y el Guru Yoga. Sólo hay una manera de liberarse del triple concepto, y eso es el reconocer la verdadera visión. No siento que haya nada inapropiado en dar la instrucción de señalamiento (pointing-out) a la gente. Pueden practicar los preliminares posteriormente. Esta perfectamente bien.

Otro punto es que cuando se da una enseñanza como esta debe haber una especie de vínculo puro entre el maestro y el discípulo. Yo siento que entre nosotros existe un vínculo puro. No habrá mucha oportunidad para que alguien lo destruya por una percepción impura o por dañar los votos del precioso samaya, porque todos los aquí presentes no estarán conmigo por mucho tiempo. Por lo tanto, no habrá mucha oportunidad de romper el samaya. Se dice que un maestro es como el fuego: si estás muy cerca te quemarás, pero si mantienes un poco de distancia, podrás recibir el calor y el brillo y no te quemarás. Cuando todos vayan de regreso a sus casas, habrán recibido las enseñanzas y no tendrán oportunidad de romper el samaya conmigo. Esto es algo positivo.

Muchos de ustedes tienen un pie en el mundo material; no hay alternativa. Tienen que hacer dinero para hacerse cargo de su situación de vida. No los estoy forzando a que de inmediato renuncien y se metan en problemas por eso. La renuncia surgirá por si misma naturalmente de su entrenamiento en la esencia de la mente. Mientras practiquen esta enseñanza más y más y ganen mayor convicción, su atracción por el mundo pasajero y sus afanes será menor y menor por sí misma. Dentro de ustedes descubrirán el verdadero valor de las enseñanzas del Buda, y gradualmente dedicarán más tiempo y energía a esta práctica. No quiero, ni necesito forzar o empujar a nadie; este desarrollo sucede por si mismo. La gente inteligente, por ella misma, comprende lo que es valioso.